Cuando se diseña una mezcla asfáltica se hace de tal forma que cumpla con dos características: que sea fácil de colocar y que evite segregaciones. Para cumplir con estos dos requisitos se analiza si los agregados son aptos para la construcción del pavimento. Estos deben ser limpios, tenaces y durables además de contar con la granulometría de acuerdo con lo especificado.

Una mezcla asfáltica de calidad cumple con:

Resistencia al desgaste: deben soportar el rodillado durante la construcción y la acción del tránsito.

Solidez: no deben disgregarse ante la acción de los agentes atmosféricos.

Limpieza y pureza: se comprueba al efectuar un tamizado por vía húmeda.

Granulometría: medición de los granos de una formación sedimentaria y distribución de los tamaños de las partículas de un agregado.

Propiedades superficiales: se evalúa la capacidad de adherencia y despegue entre áridos y ligante.

Otro aspecto importante para considerar es que la mezcla debe ser impermeable para evitar el paso de agua hacia las capas inferiores. En Infraestructura Vial y Asfaltos somos expertos en temas de pavimentación y aplicación de mezclas asfálticas.


Con información del Ministerio de Obras Públicas.